Bienvenidos

"Pasar a DVD" os ofrece la posibilidad de conseguir recuperar aquellos recuerdos que tenemos en formatos antiguos (VHS, HI8, Mini DV...) y verlos en nuestro propio reproductor casero.

También tenéis la posibilidad de recuperar las grabaciones en cassette de vuestros niñ@s cantando y demás recuerdos.

Contactenos y buscaremos la mejor manera de tener tus recuerdos en DVD.
Delo analógico a lo digital: Betamax VS. VHS
Una de las primeras cintas caseras de video que llegaron al hogar fueron las beta, propiedad de Sony. Estas obtuvieron su principal competidora por parte del formato VHS. Las cintas beta de3 los años 70 y 80 erán de mejor calidad que su competidora ya que aportaba más definición al tener más linea de imagen.
Con la llegada del Video Home System (VHS) de mayor duración, provocó el declive del formato de Sony manteniendose al alza el nuevo promovido por JVC.

El VHS es semejante físicamente al sistema de audio (casete) solamente, pero con las diferencias de que la cinta magnética es mucho más ancha (½ pulgada) y la caja o casete de plástico que la contiene es más grande. La anatomía de un video-casete VHS, comprende dos carretes internos y el recorrido de la cinta (este diseño básico es usado para todos los casetes de audio, de video o de datos). La apertura por donde se accede a la cinta está protegida por una tapa que se abre automáticamente mediante un sencillo mecanismo cuando es introducida en un reproductor VHS.
Hasta la aparición del DVD, y los reproductores de DVD que se conectan al televisor o las lectoras/grabadoras de DVD de los computadores, el VHS fue el más utilizado y popular desde su aparición hasta la década de los '90 a fines del siglo XX.
De lo analógico a lo digital: Del Tomavista al Betamax
Tras años realizando grabaciones en el formato de 8 mm. del tomavista que después se reproducían en unos rollos enormes de cintas, pasamos al formato Beta.
Con la llegada del Beta se logró hacer mucho más asequible y sencillo el poder ver nuestros videos caseros o películas sin necesidad de tener que montar esos aparatosos artilugios. Para los más jovenes, os informo que una cinta Beta era parecida al formato VHS, es decir, dos rollos para recoger la cinta recubiertas de plastico duro (normalmente de color negro), pero de un tamaño más reducido (Veasé el ejemplo)Las cintas Beta podían verse en un reproductor tipo reproductor de DVD actual pero de un grosor mayor para poder dar cabida a la cinta. Este aparato iba enganchado a la antena de TV y del video se enganchaba otro cable coaxial (igual que el de antena) a la tele. De esta forma podíamos estar viendo un canal mientras se grababa otro, del mismo modo que hoy pasa en el imagenio o en el Digital Plus pero en una escala muy inferior en calidad y tecnología.

La duración de estas cintas eran de 215 minutos (un tanto inferior a las futuras VHS) y daban una mayor calidad que su competidora. Con el tiempo fueron evolucionando y tuvieron soni HI-FI e incluso llegaron a desarrollar cintas que grababan por ambas caras (como si fuera un cassette), aunque nunca conía ese formato. Lo mismo era una leyenda urbana.

De lo analógico a lo digital: El tomavista
El mundo del vídeo es muy amplio y rico a lo largo de la historia. La evolución de aparatos y formatos de grabación han ido cambiando conjuntamente con la mejora en calidad de la imagen y el sonido obtenido.

Todavía recuerdo a mi padre grabándonos con el "tomavista" mientras paseábamos desfilando en semana santa. Nos dábamos una pecha de hablar en vano ya que este inquietante artefacto no estaba preparado para grabar el sonido ambiente. Pero a pesar de esta tara nada impedía grabar en lugares oscuros o ambientes nocturnos. Contaba con un foco potentísimo, o al menos así lo recuerdo, que te hacía salir con cara de achinado pero muy clarito.

Una vez acabados los imborrables carretes de 8 mm (milímetros) había que buscar un lugar donde proyectar dichas grabaciones. Si si, digo proyectar porque la única manera de visualizar dichas grabaciones era por medio de otro artefacto bastante aparatoso. Para mí era como tener el cine en casa. En los años 80 ya podíamos disfrutar del "cine en casa". Solo necesitábamos el "reproductor" de carretes de 8 mm. y una linda pared blanca sin ningún elemento (véase cáncamo, alcayata, clavos...) que desvirtuara la visión del video. Y por último mi padre trataba de disimular el ruido que realizaba el artefacto reproductor con la música radiofónica. De este modo la familia adquiría el papel protagonista en la pared de cal, donde se proyectaba las aventuras y desventuras familiares vividas a ritmo musical en 22,050 Hz.



Estas grabaciones mudas fueron trasformándose a los diferentes formatos que fueron apareciendo a lo largo de las últimas décadas. Esos cambios de formato les otorgo sonido y alguna que otra mejora de calidad, pero eso será otra historia.